|
|
 |
 |
 |
- Añadir una "e" a la tutorización
|
En pasadas ediciones de QS·news, hemos estado hablando de las claves para el éxito en la formación on-line; cómo evitar abandonos o cómo enfocar cursos on-line. Todos estos artículos son pautas de conocimiento aisladas, que unidas bajo el paraguas del e-learning, empiezan a dar forma a un mundo aparentemente sencillo pero que encierra grandes secretos que solamente son desvelados cuando nos introducimos en la puesta en marcha de nuestro proyecto.
En esta ocasión, queremos hablar de uno de los activos claves de este juego que es la formación: El tutor o profesor.
Una década atrás, cuando la formación a distancia empezó a despuntar como una de las posibilidades formativas, muchos formadores vieron ensanchados sus pulmones alegremente, ya que en esta modalidad, una preparación exhaustiva del contenido, objetivos y metodología adaptada, permitía obtener un ahorro de tiempo y esfuerzo en la realización de los cursos.
Por aquella época, considerábamos suficiente atender las dudas vía Teléfono o e- mail en su caso, y disponer de un control mínimo de los avances del alumno en su acción formativa. Prácticamente con el envío de los test y trabajos nos teníamos que atrever a evaluar en la distancia.
Creo no equivocarme al afirmar que pronto vimos como este pastel, a priori tan gustoso, basado en envío de cd rom?s y papel en general llamado formación a distancia, tenía un cierto sabor agridulce que no nos acababa de gustar.
Su éxito era mediocre a diferencia de la formación presencial, aún cuando aportaba muchas ventajas dependiendo del tipo de acción formativa, aunque claro está, a nivel de costes podía ser muy rentable.
Con Internet y la banda ancha llegó un destello que volvió a iluminarnos. Lo llamamos e-learning. Una nueva forma de aprendizaje que retumbó en nuestros oídos y que prometía el camino de verdad para la formación a distancia.
Ahora sí podemos comunicarnos por varias vías en tiempo síncrono o asíncrono, llevar un seguimiento puntual y periódico de nuestros alumnos, controlar la calidad y cantidad de lo aprendido; y es que la tecnología unida a la formación nos permite alcanzar el ansiado “Dorado”.
Las plataformas de e-learning con sus normas AICC y SCORM, las bibliotecas, la mensajería, foros, chats, black boards, etc., nos dan más y más herramientas para la formación a los tutores y por fin podemos empezar a poner en práctica real de éxito nuestros cursos en modo on-line.
¿Significa esto que podemos mantener el modelo de tutor o profesor a distancia como hacíamos unos años atrás?
Desde una perspectiva externa, cualquier docente que se introduzca en el mundo del e-learning, no podrá evitar pensar que con este modelo de aprendizaje su trabajo será más cómodo y mucho menos agotador que en modalidad presencial. El descubrimiento de la tecnología a nuestro alcance volverá a hincharnos los pulmones de esperanzas.
En los inicios prácticos del e-learning
a través de Internet y con LMS's
(Learning Management System) inspiramos fuertemente pensando
que la tecnología haría por nosotros parte del trabajo.
Nuestro profesor asociado perfecto al que darle parte de horas de nuestro trabajo mientras nosotros nos centramos en otras miras.
Como siempre, cuando tienes un objetivo debes prestarle toda tu atención, y en este caso, aunque hemos de dar las gracias a la tecnología y nos permite hacer nuestro trabajo más sencillo, no podemos sustituir nuestra función de docente que comunica, imparte, recomienda, anima, participa, se preocupa por cada uno de los alumnos y es en gran medida el corazón que hace bombear el curso.
Desde mi experiencia de más de una década cómo docente, no encuentro grandes diferencias entre el trabajo de formador en modalidad presencial y on-line.
Las pautas generales siguen siendo las mismas y es completamente imprescindible que te encuentres al pie del cañón todos los días para velar por la responsabilidad de formar con éxito a tus alumnos; y es que, el trabajo del e-tutor cambia en su método pero no en la forma.
Veo en muchas ocasiones a expertos en materias que ven en el e-learning su eslabón de enganche a la formación, pensando de forma optimista que la tecnología y la carencia de las temidas clases presenciales delante de un público expectante, son argumentos de sobra para promulgar sus conocimientos.
Sí, es fácil difundir conocimientos, pero que difícil es hacer que tus alumnos los comprendan, asimilen y le den sentido a lo aprendido. En esta ocasión vuelve a aparecer el pastel con sabor agridulce.
Saber enseñar es algo que se aprende en las universidades y en los años de experiencia y por mucho que nos empeñemos, la formación on-line sigue precisando de profesorado experto y capaz de estar con todos y cada uno de los alumnos en cada momento. Aquí es dónde la tecnología, nuestra aliada perfecta nos ayuda muchísimo a hacer de una acción formativa, una acción de éxito sin morir en el intento.
|
|
|
 |
|
 |
 |
 |
 |
QS·media inicia un acuerdo de colaboración con InfoCopaAmerica.com para la puesta en marcha de cursos on line relacionados con este importante evento. |
 |
 |
 |
 |
 |
¿Como se encuentra el e-learning en España? Informe actualizado de la UE, donde encontrar la evolución, estado presente y futuro de la formación on line en España. |
 |
 |
|
 |